Ayer fui a buscar a unos amigos que bajaban en balsa el Río Cangrejal. Y mientras los esperaba aproveché para hacer un poco de contemplación; Buen lugar para hacerlo.
El Padre Anthony de Mello, Jesuita Hindú que enseñaba combinando el cristianismo con el zen, el budismo y la filosofía de los pueblos de América, recomienda que observemos la naturaleza para aprender lecciones de vida. Plantea que observando de cerca la naturaleza aprendemos sobre las prioridades de la vida y el lugar que debemos darle a algunas de nuestras preocupaciones.
Me imagino a Mello o al mismo Confucio utilizando esta gran roca en el Río Cangrejal para enseñar a sus pupilos sobre el tiempo. ¿Hace cuantos millones de años está esa piedra allí y que relación tiene esa cantidad de tiempo con la duración de nuestras vidas? ¿ Quizás la piedra nos puede dar una idea de lo que significa el paso de nuestras vidas en relación al universo y ello nos puede ayudar a deshacernos de un buen número de preocupaciones vanidades y actitudes que cargamos.
Tengo una amiga en Brazil que trabaja en una organización que se ocupa de que la gente de las ciudades se encuentre con la naturaleza. Lleva a grupos en caminatas, observan y filosofan con la naturaleza. Creo que muchas de las ansiedades que carga la gente se pueden aliviar poniéndoles en contacto con la naturaleza.
A veces en la selva me tomo el tiempo de tocar la corteza de un árbol una roca o la tierra húmeda y sentir su aspereza su suavidad o su tibieza. Ello me ayuda a sentirme ser humano, habitante de un planeta.
No se si me explico pero el volvernos tan solo por un momento conscientes de que somos” seres que habitan un planeta” y resultado de una serie de eventos naturales no es tan fácil; Sentarse por un rato en la soledad de la selva, observar y respirar ayuda.
Al caer en cuenta de que habitamos un planeta que se rige por unas fuerzas universales incontrolables y que en cualquier se encapricha, no podemos mas que estar agradecidos por los segundos que duran nuestras vidas en relación a su grandeza.
Cada vez se habla mas de el “déficit de naturaleza” en los niños de las ciudades.”Quiero llevar a mi hijo a La Ceiba” me dijo un amigo que vive en una gran ciudad, llevarlo al río y que se suba a un árbol”. Asi de sencillo creo que debe ser.


Vista desde Mi Cayak





Existen diseños alternativos al que hoy se está proponiendo. El que propone que se beneficie el pueblo de La Ceiba y las comunidades de la cuenca no es negocio para los inversionistas. La represa debe ser una iniciativa consensuada por el pueblo de La Ceiba y de las comunidades de la cuenca. Una propuesta social y científica, no una fría propuesta de negocios que no toma en cuenta la vida de los habitantes, la reforestación ,el uso del agua y su valioso sistema ecológico.