Artista Compositor y Cantante (Honduras)

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domingo, octubre 23, 2011

Sobre el porqué debe pagarse la música o "el aplauso no es el pan del artista."

"Soy un artista" dice este afiche digital "eso no significa que vaya a trabajar de gratis" He visto en afiche en los perfiles de varios de mis colegas. Ello me terminó de animar a terminar el artículo que a continuación les presento. 







Sobre el porqué hay que pagar la música o "el aplauso no es el pan del artista." 
Por: Guillermo Anderson 

 Garantizo que cualquiera de mis amigos músicos esta muy familiarizado con estas expresiones:"¿Pero quien se cree?¿Luis Miguel? o "¿Porque no toca de gratis si es para la comunidad? Otro; "¿Que va a cobrar? Que agradezca que le estamos haciendo promoción!" Una  mas extrema pero divertida; "¿Que va a cobrar? !Decíle que allí van a andar muchos diputados! "

 Admito que el cumplir casi tres décadas en el oficio y tener una modesta demanda me ha vacunado un poco contra ese fenómeno, pero no deja de sorprenderme de vez en cuando y confieso que he aprendido a manejar   paciente y respetuosamente  algo que antes solía amargarme el día.  

  Mi “pan vivir” en Honduras como músico ha consistido en actuaciones privadas, para empresas y conciertos patrocinados por marcas, ONG y entes gubernamentales. Toco en congresos y encuentros profesionales. Estos me piden rebaja pero nunca me piden actuar de gratis y lo agradezco. Las giras internacionales  compensan si son contratos con agencias y no actuaciones aisladas que uno toma a veces por el prestigio de una sala o evento. Agradezco a toda la gente que en un país como el nuestro me llama, valora mi trabajo y me paga lo justo. Es a esa gente a quien le debo seguir haciendo lo que mas amo hacer.  

 No he podido dejar del todo el tocar de gratis. Hay causas que son importantes y tengo una razón muy personal para apoyarlas. Por ejemplo, todos los conciertos para niños en los últimos años han sido gratuitos, con un “amplificadorcito” y micrófono  que llevo a los centros infantiles o escuelas rurales pues en este país no he logrado encontrar agencia o empresa que quiera patrocinar actividades para niños. Confieso que la satisfacción  que me da la respuesta de los escolares es indescriptible y a veces mucho más grande que algunas actuaciones que pagan. Tengo un par de otras causas muy personales que suelo apoyar sin cobrar un centavo.(¡Confesar eso no le hace mucho bien al propósito de este escrito!)


He tratado de comprender porqué la gente no quiere pagar la música y ha sido un desafío. No es el nivel académico de las personas porque así como me lo ha pedido gente de poca escolaridad me lo ha exigido alguna de la gente mas educada del país.
He concluido, que en parte  la raíz del asunto está en que mucha gente no puede concebir que alguien se dedique profesionalmente al arte en Honduras. No los culpo. Por más que los músicos expliquen en entrevistas que van a conservatorios y universidades, estudian tanto como los doctores y abogados y el estudio requiere una disciplina casi militar, pareciera que el que habita estas regiones no puede asimilarlo.

Por otro lado tiene que ver el hecho de que la música no es palpable como la silla que entrega un carpintero, el cuadro que entrega un pintor o el producto de un comerciante. Al respecto decía un colega! “¿Vos no entrás a una tienda de conveniencia y pedís que te regalen un refresco bien frío no?! Pues así de sencillo, que no me pidan regalar un concierto!  

 Pagar al músico  como forma de “contaminar el arte”

He querido encontrar el momento de la historia en el cual se decidió que el arte era algo que estaba reñido con las cuentas del supermercado del artista y su familia. ¿El Renacimiento? No, resulta más bien que fue en ese período que los artistas pasaron de ser considerados simples artesanos a ser artistas y mejor compensados. 

Al final he concluido que quienes han promovido lo de no pagar la música por la razón que sea, son sencillamente aquellos que la necesitan de vez en cuando para sus actividades sociales o comerciales pero que no la valoran, gente para quien la música no es parte importante de su vida. Estos manejan el concepto muy a su favor; ¿Que tiene la poesía y una composición sublime con el pago de la luz y la renta? “¡Por favor no me eches a perder la sublimidad del momento con eso de que  tus músicos tienen que comer!”         

Por lo general la gente que nos "acusa"  de cobrar nuestro trabajo o de “quererle cobrar al pobre pueblo” es gente que gana muy bien en sus respectivas profesiones  ¡y nunca trabajaría de gratis! Pero mucho menos nos pagaría la cuenta del supermercado, la luz y el diesel a cambio de deleitar gratuitamente a su público.  

El fenómeno ha llegado al extremo de popularizar la farsa mas grande con respecto a nuestro trabajo, valiéndose de la cita que dice nada menos que “!el aplauso es el pan del artista!”¿A que enemigo del arte se le ocurrió semejante dicharacho? ¡Lo peor es que he escuchado a gente decirlo como si fuera la frase mas poética que jamás haya recitado!"!¿Que el pan de la artista el aplauso?" !Tu abuela, yo vivo de esto! 

A los que vivimos y cobramos justamente por nuestro trabajo nos han llamado de todo; “comerciantes de la música” “mercaderes del arte “pisteros” quizás hasta “!proxenetas de las musas!". Lo que no sugieren los que nos arrojan esas maldiciones es como le hacemos con los pagos de fin de mes ! Quisiera verlos entrar a una tienda de conveniencia de esas con cajeros y guardias malhumorados, tomar de la nevera un refresco bien frío y tratar de salir sin pagarlo.